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Tema del mes







  - Victor Alvarez





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  • Quien compra caballo, compra cuidado

    Hay muchos momentos importantes en nuestra vida. Muchos de nosotros no nos acordamos del momento en el que decidimos compartir nuestra vida con los caballos, otros desde ya muy pequeños demuestran esa inquietud y esa devoción por los caballos y/o ponys. Muchos padres me cuentan que no saben porqué su hijo tiene una auténtica pasión por los caballos desde muy pequeñito y que se vuelve loco por estar junto a ellos pese a no tener ningún antecedente en la familia. Es algo innato que nos envuelve a todas horas. Esa locura que nos engloba a todos los amantes del caballo nos hace vivir dentro de una auténtica pasión. Y menos mal, suelo pensar!!!!! Menos mal que es una locura sana y llena de ilusiones que compartimos con otros "locos" hípicos.

    Cuando decidimos comprarnos un caballo ya empezamos a estar un poco locos. O sanos!!!!!! Porque decidimos hacer y vivir con algo que nos gusta, que nos mueve por dentro, que nos hace vibrar. Decidir comprar un caballo, quiere decir compartir, dar, recibir, soñar, concursar, pasear, limpiar, pagar, no dormir, dormir, mimar, cepillar, vendar, trotar, y tantas y tantas cosas más.....

    Esa relación que se establece con un caballo particular, con nuestro caballo /pony jamás se llega a producir con un caballo de escuela. Es bueno empezar con un caballo de escuela para poder decidir si realmente nuestro grado de locura llega tan lejos que somos capaces de llegar a comprar un caballo y compartir nuestra vida con él. Las responsabilidades crecen enormemente cuando somos "propietarios" de un caballo. Y eso, precisamente es lo bueno y lo malo. Según el día, la hora, el concurso, el tiempo, etc... Cuando el día es bueno, es tan bueno, que nos da energía suficiente para seguir. Cuando el día es malo, seguiremos para tener uno bueno. Y así, hacemos nuestro camino con nuestro gran amigo: el caballo/pony.

    La decisión de comprar un caballo ya está hecha. Ahora, lo más importante es llegar a encontrar el caballo idóneo que nos permitirá hacer con él lo que pretendemos. Antes que nada, hay que hacer un planteamiento de para qué queremos el caballo. Si queremos o no competir, si vamos a dar clases o no con él, si solo queremos pasear por el campo, si queremos una yegua para hacerla criar porque nos divierte, si queremos hacer salto, o raid, o cualquier otra disciplina. Una vez tengamos claro que es lo que queremos hacer, hay que tener también unas nociones de que raza nos gusta más, ya sea por su morfología, por características psicológicas, etc..... También es importante fijarse una franja de edad más o menos abierta para darnos más posibilidades. Es bueno, si somos nuevos en este mundo, buscar un buen profesional en el que podamos depositar toda nuestra confianza y con el que podamos comentar y preguntar todas las dudas que se nos ocurran. Aunque las preguntas parezcan tontas, recomiendo hacerlas. Ya decidiremos después si son o no tan tontas. A veces no lo son tanto.

    A grandes rasgos, apuntar que a un jinete jóven y con poca experiencia le irá mucho mejor un caballo experimentado de edad avanzada que uno jóven y sin experiencia. Se les suele llamar "caballos maestros". Aunque nos vayan a durar poco, es mucho mejor ya que el carácter del animal es el que podemos ver, no va a cambiar. A partir de los 8 años es muy raro que un caballo cambie de carácter. Suelen tener ya la mentalidad hecha y vemos el nivel de equitación al que han llegado. La premisa de comprar un caballo jóven a "mi niño" para que le dure mucho, es mala combinación en el mundo del caballo. Suele durar muy poco el niño si con un caballo jóven al tercer día se va al suelo y acaba con un par de costillas rotas.

    Los caballos jóvenes se suelen reservar para los profesionales o a aquellos jinetes que tienen mucha experiencia y saben que enseñarle al caballo y cómo enseñarselo. También sabrán si el caballo es capaz de hacerlo o no.Como dice el refrán "A caballo nuevo, caballero viejo".

    Otro punto que debemos tener en cuenta es que al comprar un caballo compramos también una serie de "obligaciones" que debemos cumplir para que el caballo esté bien atendido. Hay que moverlo cada día si es un caballo que se va a destinar a competir, hay que mantenerlo musculado y trabajado como cualquier atleta de cualquier deporte, no hay que olvidar que el caballo en este momento es un "atleta" al que hay que cuidar como tal. Además de montarlo y ejercitar sus músculos, su mente también necesita estar tranquila y sana. Eso lo obtendremos con unos buenos cuidados de alimentación sana y equilibrada, y espacio para que se mueva en libertad el máximo tiempo posible al día. Encerrado en el box todo el día, ningún atleta tendrá éxito en la competición.
    Y sobretodo, sobretodo........quererlo mucho, Como decía una alumna mía (Laura) " hay que montarlo con mucho amor"!!! y la razón que tenía y tiene! O sea, que a quererlo mucho, en la cuadra, pie a tierra, montado, a todas horas. Solo con eso, el resto vendrá solo. Ahhhhhh........ y no os olideis de las zanahorias!!!!!!

    Victor Alvarez